Waldo Gerardo Fernández.alandar.org
El 30,4% de los españoles considera que la inmigración es el principal problema de España, según el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) correspondiente a septiembre. Sin embargo, preguntados por los problemas que más les afectan “personalmente”, sitúan la inmigración en quinto lugar, tras los problemas económicos, la sanidad, la calidad del empleo y la vivienda. Tres meses antes, en el barómetro publicado en junio, la inmigración ocupaba el noveno puesto en esa lista. ¿Qué ha pasado?
Hay quien dice que buena parte de culpa la tiene la forma en que el CIS ha planteado la encuesta; sin embargo, es evidente que sus resultados son consecuencia directa de una campaña racista de criminalización y deshumanización de las personas migrantes, llevada a cabo por organizaciones y partidos de extrema derecha cuyos bulos y mentiras son difundidos con profusión por los grandes medios. De hecho, la mayoría de ese 30,4% son votantes de la derecha y la extrema derecha.
Los resultados son consecuencia directa de una campaña racista de criminalización y deshumanización de las personas migrantes, llevada a cabo por organizaciones y partidos de extrema derecha, cuyos bulos y mentiras difunden con profusión los grandes medios
Desde diversos medios se airea que el 27,8% de la población de España es inmigrante. Según el Servicio Jesuita a Refugiados, el 18,15% de la población es “de origen inmigrado” y quienes tienen “algún permiso de trabajo” alcanza el 13%. Los datos de la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS) también sitúa en el 18,1% los habitantes en España nacidos en el extranjero. El mismo porcentaje maneja el Real Instituto Elcano.
El discurso racista se alimenta del miedo y califica la inmigración como “invasión”, lo que justifica la defensa frente a la amenaza que representan personas migrantes. Se culpa a los migrantes de los problemas de vivienda. No se menciona que se ha convertido en una mercancía y un activo financiero, y que los grandes poseedores (tenedores) activan mecanismos para que los precios de venta y alquiler suban incesantemente. Nada se dice de la inacción de los gobiernos para parar los desahucios o regular el alquiler.
Otro bulo es que los jubilados se van a quedar sin pensión, porque los migrantes nos roban las ayudas. Se afirma que el 55% de los inmigrantes reciben ayudas sociales, pero según los datos oficiales, sólo el 11% las recibe. Es falso que los inmigrantes desempleados/as alcancen el 41%, se trata del 16%. El objetivo de la difusión de tantos bulos es generar crispación y odio hacia los migrantes. ¿Son ellos los que nos empobrecen o son los obscenos especuladores y acumuladores de riqueza?
El objetivo de la difusión de tantos bulos es generar crispación y odio hacia los migrantes. ¿Son ellos los que nos empobrecen o son los obscenos especuladores y acumuladores de riqueza?
¿Quién no ha oído que la inmigración aumenta la delincuencia? Sin embargo, la tasa de criminalidad se mantiene estable en España desde hace décadas. Canarias recibe desde 2020 el 80,5% de la inmigración irregular que llega a España, pero la tasa de criminalidad en Canarias está por debajo de la media nacional, de acuerdo con el Ministerio del Interior.
¿Nos quitan el trabajo? ¿Cómo sostener ese argumento, cuando el aumento de la inmigración coincide con el mejor momento de creación de empleo en España de las últimas décadas?
¿La llegada de inmigrantes aumenta el gasto público? ¿Por qué no hablar de la decisión de las autoridades de ampliar la edad de jubilación o de infra financiar los servicios públicos, mientras aumenta el gasto militar y el fortalecimiento de las fronteras?
La derecha y la extrema derecha han conseguido que la población se deje influir por las mentiras y bulos sobre la inmigración, que buscan sacar rédito político con el alarmismo migratorio.
La gran prensa se ha uncido a los mensajes plagados de mentiras y bulos, aceptando los discursos de odio y vinculando de manera acrítica la llegada de personas migrantes con cuestiones económicas y de seguridad pública. Pocas veces se habla de la situación en los países de origen, de la inexistencia de vías legales y seguras para poder migrar, de los abusos que se cometen en las rutas migratorias, de las situaciones de exclusión social en la que se ven envueltos cuando llegan…
Poco se habla de la situación en los países de origen, de la inexistencia de vías legales y seguras para migrar, de los abusos en las rutas migratorias, de las situaciones de exclusión social cuando llegan…
Tampoco se habla del secular expolio que Occidente ha practicado en los países origen de la migración. Ni de la imposición de políticas de ajuste y de endeudamiento masivo a poblaciones empobrecidas. Ni de la miseria, las guerras y la falta de oportunidades que empujan a los migrantes a jugarse la vida en el mar. Ni del derecho de las personas migrantes al asilo, cuando se cumplen esas condiciones, de acuerdo a la Convención de Ginebra de 1951.
Muros, vallas, alambradas y fosos se multiplican hoy por el planeta para frenar el libre movimiento de seres humanos, mientras las mercancías y el capital gozan de la mayor libertad de movimientos. Ello es coherente con el Pacto de Migración y Asilo de la Unión Europea que facilita las devoluciones en caliente, prioriza la externalización y la militarización de las fronteras, vulnera directamente el derecho de asilo y normaliza la represión de personas migrantes y su abandono en el mar.
Muros, vallas, alambradas y fosos se multiplican por el planeta para frenar el libre movimiento de seres humanos, mientras las mercancías y el capital gozan de la mayor libertad de movimientos. Ello es coherente con el Pacto de Migración y Asilo de la Unión Europea
Todo ello forma parte del “modelo de civilización” que nos han fabricado.
