LA PALABRA VOLCADA SOBRE DIOS 

Fray Marcos. feadulta.com

DOM. II NAVIDAD 2 (A)

Jn 1,1-18

Es improbable que este texto haya salido de la pluma de un solo autor. Es más bien un himno litúrgico elaborado a través del tiempo por la comunidad. Pero una comunidad mística, en la que todos los miembros vivían una íntima unión con Dios que expresaban en la liturgia.

Voy a intentar explicar lo que el himno quiso decir, no lo que Dios o el Logos es en sí mismo. Este matiz es muy importante. Para expresar lo que es Dios no tenemos conceptos, mucho menos palabras. Pero lo que dice nos da una pista para saber lo que ellos pensaban.  

La idea envolvente de todo el relato es la íntima interconexión del lo humano y lo divino. Ésta es la experiencia en la que todos los místicos de todas las religiones y todos los tiempos, coinciden. Se trata de la relación del hombre con el Dios que es la base de su propio ser.

Al principio. La misma palabra con la que empieza el Génesis. La encarnación será la culminación de la creación. En el principio, cuando Dios crea el cielo y la tierra, la Palabra ya existía. El imperfecto indica la duración de una acción. La palabra no comenzó, porque estaba ya allí. Cuando todo pasaba del no ser al ser, la Palabra desde siempre permanecía en el ser.

Ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios y Dios era la Palabra. Tres frases con la misma estructura. Construidas con verbo “eimi” y ligadas con la conjunción “kai”. Las tres formadas por los elementos imprescindibles de una oración: sujeto, verbo y complemento. El verbo es el mismo; en español se desdobla en tres: Existía, estaba, era. Empezar la frase con la última palabra de la anterior. Con ello adquiere una cohesión y una fuerza increíbles.

Logos es un término que empleaban ya Homero (relato intenso que hipnotiza) y Heráclito (lo que permanece as pesar de que todo está cambiando), pero el significado que se le da aquí no tiene paralelo en los textos bíblicos ni en la literatura profana. Se trata de un concepto original. Por eso es tan difícil concretar lo que nos quiere decir. Desde un punto de vista intelectual es imposible comprenderlo. Solo después de una experiencia mística se podrá entender.

Logos, Verbo, Palabra, Proyecto expresa el más elevado plan de Dios sobre la creación. Dios obra por su Palabra. Pero la palabra es expresión de una idea. La idea, el plan que Dios tenía era lo primero. Una vez que Dios tiene la idea, pronuncia la palabra y hacer realidad la idea. Dios se vuelca sobre la palabra y no se reserva nada; por eso lo que era Dios lo era la Palabra.

Junto a Dios” (pros ton Theon)=volcada sobre Dios. Indica a la vez proximidad y distinción. En íntima unión por relación dinámica, no por identificación. La tercera frase no es nada fácil de comprender. Podía ser: lo que era Dios, lo era la Palabra; y también: Un ser divino era el proyecto. Ni como los judíos ni como los griegos. Por eso nos dice que ni es uno ni son dos.

Ella contenía vida, y la vida era la luz del hombre. La Vida es primero que la luz. La ilumina­ción viene precisamente porque ha llegado la Vida. El Génesis dice que la Luz fue lo primero. La idea de que la Vida es anterior a la luz, es clave para entender el evangelio de Jn.

El mundo no la reconoció. Los suyos no la acogieron. Para el AT el pecado era no obedecer a Dios. Para Juan, es no reconocer a Jesús. No hay que entenderlo en el sentido intelectual griego, sino en el sentido semita. Conocimien­to que entraña una actitud de fidelidad.

A cuantos le recibieron, los ha hecho capaces de hacerse hijos de Dios. Se trata de una afirmación rotunda y desorbitada. Dios es siempre Padre, pero el ser hijo depende de cada ser humano. Ninguna de las ideas de hijo sirve para comprender lo que Juan quiere decir. La fe en Jesús nos capacita para actuar como Dios, para hacer presente a Dios, para ser hijos.

Si creen en su nombre En ningún caso se trata de aceptar unas verdades teóricas. Para la Biblia lo que importa es la persona. Tener fe es confiar en la persona; es vivir que el otro es para ti y tú para el otro. Tendríamos que unir dos palabras: confianza en, y fidelidad a... 

La Palabra se hizo carne. La “carne” no es ya lo contrario del Espíritu, sino su aliado. Carne era el aspecto más bajo de la criatura humana, pero era también lo que hacía posible el Espíritu. La carne es lo común a todo ser humano; en eso más bajo está Dios encarnado.

Fray Marcos

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