La grieta por la que entra la luz

Charo Marmol. alandar.org

El año ha empezado duro, muy duro. No sabemos cómo terminará, lo que sí sabemos es que ahora más que nunca no podemos bajar los brazos y dejarnos llevar por la desesperanza, porque entonces sí que lo tenemos todo perdido. No nos pueden robar ni la esperanza ni la alegría, y eso a pesar de todas las barbaridades con las que nos despertamos cada mañana de este mes recién estrenado cuando escribo estas líneas.

El gran Sheriff, el pirata del Caribe, o el amo del mundo quiere dirigir el orbe como si fuese su empresa, pero en algún momento las grietas se agrandarán y veremos caer al gran dictador, a los grandes dictadores. Esta es mi gran esperanza.

Mi buen amigo Patricio Hernández, escribía el 29 de diciembre en Facebook (aún no habían secuestrado a Maduro en Venezuela):

“El presente se ha oscurecido y el futuro es negro pero, como cantaba Leonard Cohen‘Hay una grieta en todo. Así es como entra la luz’. Esas grietas nos iluminan el camino. Isaac Rosa ha pedido a sesenta personas (y le agradezco que me incluyera entre ellas) que señalaran noticias de este aciago 2025 que termina que nos animaran a seguir con algo de esperanza, con la confianza de que no está todo perdido, que hay gente en todas partes actuando para hacer del mundo un lugar vivible para todos y que son una fuerza imparable. Desde las movilizaciones por Palestina o la retirada de Eurovisión, de la dimisión forzada de Mazón a la ejemplaridad de la jueza de Catarroja, de la elección de Mamdani en NY a la resistencia frente a las grandes tecnológicas, de la prórroga del escudo social a las sanciones a Airbnb, de los avances en la investigación médica al avance de las renovables, etc., etc.”.

Hasta aquí el escrito de Patricio, que yo me atrevo a retomar con el deseo de buscar esas grietas por las que entra un ápice de luz, un ápice de esperanza en estos momentos en los que los augurios no nos llevan por ese camino.

Y en este primer mes de este aciago año, les invito a que se unan a la tribu de seguidores de Mario Benedetti  que defendemos la alegría:

“Defender la alegría como una trinchera
Defenderla del escándalo y la rutina
De la miseria y los miserables
De las ausencias transitorias
Y las definitivas

Defender la alegría como un principio
Defenderla del pasmo y las pesadillas
De los neutrales y de los neutrones
De las dulces infamias
Y los graves diagnósticos
…”

Pero mejor escuchar este precioso poema en la voz de Serrat.

Amigas, amigos, busquemos las grietas del sistema, compartámoslas y defendamos la alegría.

Porque la paz en el mundo sea pronto una realidad y no un sueño inalcanzable. Feliz 2026.

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