Contexto y mensaje

CharoMarmol. alandar.org

A lo largo de mi carrera de Publicidad y Relaciones Públicas, escuché muchas veces hablar de la importancia del contexto donde se publicaba nuestro mensaje.

No era bueno ni conveniente y ni, por supuesto, eficaz, poner un anuncio de una inmobiliaria vendiendo pisos, en las páginas donde se hablaba de desahucios o personas sin hogar. Tampoco lo era poner anuncios de cremas, aparatos depilatorios, o clínicas de belleza en el contexto de un artículo donde se hablaba de la liberación y la igualdad de las mujeres. Y acabo con estos ejemplos. A nadie se le ocurriría anunciar un licor o similar cuando el artículo habla de personas que están dejando el alcohol.

En estos últimos tiempos he leído la Exhortación Apostólica Dilexi Te, del Papa León XIV, sobre el amor a los pobres. Y me ha gustado. Me gusta lo que dice y cómo lo dice.

Ya en la introducción señala: “que todos los cristianos puedan percibir la fuerte conexión que existe entre el amor de Cristo y su llamada a acercarnos a los pobres”.

Y continua: “la opción preferencial por los pobres genera una renovación extraordinaria tanto en la Iglesia como en la sociedad, cuando conseguimos escuchar su grito… escuchando el grito del pobre, estamos llamados a identificarnos con el corazón de Dios, que es premuroso con las necesidades de sus hijos y especialmente de los más necesitados”.

En los primeros días del año, quizás fue el día de Reyes, disculpen que no me acuerde de la fecha exacta, TVE emitió la misa desde el Vaticano, presidida por el Papa. En su homilía habló de la pobreza, de los pobres, del dolor de los excluidos… El contexto, la Basílica de San Pedro, una verdadera joya del arte. El emisor, el Papa, revestido con ropajes que poco o nada dicen a nuestros contemporáneos, sobre todo a los más jóvenes. En las primeras filas, en las muchas primeras filas, varones vestidos como si se tratase de una fiesta de carnaval, totalmente trasnochados. No había mujeres, tampoco pobres. Supongo que las mujeres habrían estado antes preparando todo el escenario, y los pobres se habrían quedado fuera. El contexto invalidaba gran parte del mensaje.

No sé bien por qué motivo esta Jornada por la Paz, que se celebra el 1 de enero,  fue trasladada en TVE al día 11 del mismo mes. Y la Eucaristía se emitió desde la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas. Los primeros puestos estaban ocupados por altos cargos de los tres ejércitos: Tierra, Mar y Aire. Las lecturas fueron hechas todas por varones. La participación de las mujeres fue totalmente nula, aunque eso sí, no se les olvidó cubrir a la Inmaculada, con la bandera de España.

El Papa (creo que nunca lo he citado tanto), en su Mensaje de la Jornada Mundial de La Paz, decía: “uno de los rasgos fundamentales del rostro de Dios: el de la total gratuidad de su amor, por la cual se nos presenta “desarmado y desarmante”, desnudo, indefenso… para enseñarnos que el mundo no se salva afilando las espadas, juzgando, oprimiendo o eliminando a los hermanos, sino más bien esforzándose incansablemente por comprender, perdonar, liberar y acoger a todos, sin cálculos y sin miedo.”

Y siguió : “en el curso del 2024, los gastos militares a nivel mundial aumentaron un 9,4% respecto al año anterior, confirmando la tendencia ininterrumpida desde hace diez años… por si fuera poco, hoy parece que se quiera responder a los nuevos desafíos, no sólo con el enorme esfuerzo económico para el rearme, sino también con un reajuste de las políticas educativas; en vez de una cultura de la memoria, que preserve la conciencia madurada en el siglo XX y no olvide a sus millones de víctimas, se promueven campañas de comunicación y programas educativos, así como en los medios de comunicación, que difunden la percepción de amenazas y transmiten una noción meramente armada de defensa y de seguridad.”

Termino: Eucaristía televisada en la Jornada por la Paz desde la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas de Madrid. ¿A quién se le ocurrió la genial idea? El contexto subraya o invalida el mensaje. En este caso lo invalida. Eso me enseñaron a mí.

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