“Estamos dormidas. Algún príncipe te besa y te duerme. Cuando te despertás, el príncipe te aporrea”. José Luis Pinilla sj

 

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VISIBILIZAR, SENSIBILIZAR Y ACTUAR: VIGILIA CONTRA LA TRATA.       Creditos de imagen

 

José Luis Pinilla sj, religiondigital

La Conferencia Episcopal Española, a través de la Comisión Episcopal de Migraciones creó una Sección al respecto de la trata  en 2010. Al frente de esta Sección está el Obispo de Vitoria D. Juan Carlos Elizalde y se coordina en una Red interclesial.

La sección tiene entre uno de sus ejes el compromiso de actuación contra la trata de seres humanos con fines de explotación (sobre todo con mujeres y menores en riesgo). A lo largo de los últimos años se ha venido realizando un intenso trabajo en dicha  red con otras entidades civiles y de la iglesia . Como en los distintos ámbitos, también en el eclesial es un problema que que abordamos desde la humildad pero desde la persistencia.

Queríamos visibilizar, sensibilizar y actuar según el lema del Papa Francisco para este año: Juntos contra la trata. Lo han hecho y los siguen haciendo esta semana muchas diócesis en España porque el tema desde que se inició hace cuatro años, sigue creciendo (esta vez en mas de 30 diocesis se ha vivido como empuje) .ES como una provocación eclesial para cumplir el evangelio.

Y sobre todo dignificar y agradecer el papel y el servicio de la mujer en la sociedad y en la Iglesia. Por eso luchar contra la trata es dignificarla como se merece y de cuya dignidad tanto supone un golpe, un hachazo frente a tanto machismo escondido y tantas  veces publico que hace de la humanidad una realidad muy, muy coja.

No hay mujer que no resulte sospechosa de mala conducta. Según los boleros, son todas ingratas. Según los tangos, son todas putas (menos mamá). Confirmaciones del derecho de propiedad: el macho propietario comprueba a golpes su derecho de propiedad sobre la hembra. (…) Vuela torcida la humanidad, pájaro de un ala sola (Fragmento de Patas arriba. La escuela del mundo al revés, por Eduardo Galeano).

El vuelo torcido de la humanidad según la metáfora de Galeano, cuando solo lo dirige el ala masculina, nos conduce al desastre. Y el vuelo de la humanidad cae en picado, o se mantiene inestable siempre… hasta que la dignidad de la mujer quede restablecida por completo. Machismo y racismo van de la misma mano sosteniendo el ineficaz aleteo masculino. Mientras la  mujer, – mejor con la pata quebrada y en casa- nacida para fabricar hijos, desvestir borrachos, vestir santos, o vender su cuerpo, ha sido condenada muchas veces a los suburbios de la historia (eclesiástica y mundana) donde no anida el sagrado pájaro de la dignidad y la libertad.

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Misiones de Cádiz y Ceuta@misionesdecadiz

Gracias por hacernos presentes la realidad de millones de seres humanos. Juntos trabajando para sembrar al libertador. Gracias @MujerGadesOblat

Reivindicar la  justicia ante este drama es vincularla en defensa de la dignidad humana -en este caso las personas traficadas con fines de explotación sexual- con otros dos pilares básicos: el bien común y la solidaridad fundada en la justicia social, hoy tan necesitada de globalización efectiva.

Una vez más nos hallamos ante un problema de injusticia social internacional e inequidad que nos plantea debates muy profundos que no son objeto directo de este artículo (por ejemplo, la prostitución como trabajo y el consentimiento, o la invisibilidad del cliente, o la prostitución como efecto de la emigración irregular, etc…). Pero sí se puede afirmar que la violencia estructural ejercida a nivel global reproduce unos mecanismos de subordinación, dependencia y explotación sumamente provechosos para la trata. El alarmante aumento de la trata de seres humanos con fines de explotación sexual es uno de los problemas políticos, sociales y económicos urgentes vinculados al proceso de globalización. Una  cuestión de justicia internacional impostergable.

La dignidad es el valor inalienable de la persona humana, que tiene valor y no precio, que no puede ser objeto de transacción. Aunque  no negamos que el utilitarismo es un valor importante de nuestra cultura, pero este es válido cuando hablamos de objetos e instrumentos, nunca de personas. Porque supone una falta de reconocimiento de la valía intrínseca, y no circunstancial, del otro. El utilitarismo está presente en el olvido de los ancianos, en la falta de preocupación por tantas familias o niños en riesgo de exclusión o en los flujos migratorios cuando solo se ven desde el punto de vista laboral o de seguridad ( solo para unos)  Y  lo está de forma muy visible en la relación con el fenómeno de la trata de personas con fines de explotación sexual.

Es un ultraje vergonzoso a la dignidad humana y una grave violación de los derechos humanos fundamentales. “La esclavitud, la prostitución, la trata de blancas y de jóvenes, así como las condiciones ignominiosas de trabajo en las que los obreros son tratados como meros instrumentos de lucro, no como personas libres y responsables”, son “oprobios que, al corromper la civilización humana, deshonran más a quienes los practican que a quienes padecen la injusticia y son totalmente contrarios al honor debido al Creador” (Gaudium et spes, 27).

 Ante ello no basta una moral “sentimentaloide” que reacciona hipócritamente ante las  portadas de medios que denuncian la prostitución mientras se enriquecen con ella junto a otros muchos grupos y entidades públicas y privadas corrompidas. Esta no suscita más que un comentario soez o avergonzado,  ante estos males del prójimo (de la “prójima” normalmente) que apenas obligan. Pero la solidaridad en la visión ética cristiana no es opcional sino obligante.

No sólo una solidaridad de “huracán”, de “colecta urgente”, de estímulo inmediato. Hay que superar el inmediatismo. Hay que cambiar la perspectiva y descubrir que este don de la solidaridad hacia estas víctimas es un reto que tendremos que profundizar. Y caminar más hacia el descubrimiento de que lo importante no es sólo cómo paliar los efectos del desastre, sino hacer a las gentes menos vulnerables que sobrevivan hoy con dignidad. De ahí la necesidad de acudir cada vez más a la educación  en red para sensibilizarnos ante este fenómeno.

“Estamos dormidas- dice una obrera del barrio Casavalle de Montevideo –Algún príncipe te besa y te duerme. Cuando te despertás, el príncipe te aporrea”… dice Galeano,  en el fragmento citado. “O te vende”,  decimos nosotros ahora . Hoy tras la Jornada de oración y reflexión contra la trata cuya emocionante vigilia se celebró ayer apenas me dejó dormir.

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