SÁBADO SANTO

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EN EL JARDÍN DEL SILENCIO, DE LA PALABRA SILENCIADA, DEL AMOR ENTERRADO, DEL FUTURO ROBADO.

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El momento en que una mujer regresa a sí misma, sabiendo que se ha convertido en una persona capaz de influir en otros, artista de su propia vida y escultora de su universo, en una persona con derechos y deberes que es respetada y reconocida, entonces se inicia la resurrección del mundo… (Chittister)

Jesús, la Voz, la Palabra, es silenciado de un golpe certero del patriarcado. Jesús no interesa, como las mujeres parecen no interesar en una iglesia romana que de cada vez zozobra más por falta de credibilidad y dignidad. En otras iglesias cristianas, la mujer no es silenciada. Hoy contemplamos la tragedia de haber ejecutado al Amor. A las personas inocentes, entre ellas a la mujer, muy en contraste con la presencia de ellas en el movimiento de Jesús.

Si le preguntas a un niño a quién quiere más, normalmente dirá a su mamá o a su abuela. La presencia del amor que como alas de águila acompaña, protege, capacita, cuida, empodera, en general en la historia de los seres vivientes, la proporciona la madre. Me quedé boquiabierta viendo un documental sobre animales en riesgo por el cambio climático: mamá osa arriesga todo para proteger a los oseznos de los mismos osos.

Me encuentro un poco así, ¿qué les digo a las mujeres sobre todo a las más jóvenes, cuando tocamos el tema de la iglesia institución y el ridículo y humillante papel de la mujer en ella? Necesito proteger y educar a los oseznos. Hoy, Sábado Santo, hemos sido guiadas por dentro a contemplar la muerte desde esta perspectiva. Hay muchas otras.

Este es uno de nuestros silencios. Silencio de muerte porque somos cómplices, queramos o no de perpetuar un modelo de iglesia opresor, injusto y manipulador.

 No se puede “comulgar” con una religión que dice con los hechos que la mitad de la humanidad es incapaz, inferior, indigna y pecadora, y que ellos por ser varones, tienen todo el poder de decisión sobre los temas más acuciantes, normalmente relacionados con el cuerpo de la mujer, sobre lo que ellos osan hablar, silenciando a las propias hijas de Dios, que en el mejor de los casos ya se han ido o sencillamente ya ni fueron, pues son varias las generaciones que están ausentes. En muchos países nuestras hermanas siguen sirviendo, como sumisas e inferiores los diferentes servicios que precisan ellos.

Su palabra, como la de Jesús, ha sido silenciada. Su capacidad de amar y crear y dar vida (si no es la procreación) ha sido enterrada, y continuamente vapuleada al mínimo intento de sacar la cabeza: siempre tenemos que presentar credenciales que por el hecho de ser mujer siempre están bajo sospecha. Siempre tenemos que “pedir permiso” para ser fieles al evangelio y ofrecer nuestros carismas y talentos, porque se otorgan ellos todos los derechos y poderes para decidir.

¿Futuro robado? Sí, claro. Futuro que no llegará porque muchas llamadas a cambiarlo se fueron o las han echado. Se sienten muchas veces  amenazados si las mujeres somos inteligentes y estamos preparadas…el dolor que causa la exclusión de la mujer es inimaginable y el daño que hacen a la comunidad por privarle de todo lo que el Espíritu de Dios ha regalado a la mujer y al seglar para que lo aporte es incalculable.

-el momento en que una mujer regresa a sí misma, sabiendo que se ha convertido en una persona capaz de influir en otros, artista de su propia vida y escultora de su universo, en una persona con derechos y deberes, que es respetada y reconocida, entonces se inicia la resurrección del mundo…

El Gólgota nos recuerda que toda persona intrépida muere víctima de los poderes del mal que cohabitan dentro de nosotros con los deseos del bien.

El Crucificado nos sobrecoge por aceptar, sin violencia, la más radical injusticia, asumiendo el dolor que el mal causa en el ser humano. Pero ahí en ese madero se está dando un parto que dará a luz a personas capaces de seguir su camino, caminando en la noche con la luz del Crucificado dentro.

Jesús nos dijo con su vida que no quería fundar una institución porque al final amordaza el amor y al inocente por defenderse y justificarse a sí misma.

Jesús nos dijo que valoraba a la persona incondicionalmente, no a  la persona según su género. Y apenas es enterrado le quedan pocas horas a las mujeres a quienes confió el anuncio de su Vida, para ser ellas silenciadas y enterradas en vida por el emergente patriarcado.

Y aun así, ¿qué tienes María de Magdala, que sigues dándonos fuerza a las que seguimos silenciadas y como tú tenemos que recurrir a lugares menos públicos para no molestar al león rugiente del patriarcado?

El momento en que una mujer regresa a sí misma, escultora de su universo…se inicia la resurrección del mundo.

Hoy es un día de Silencio en la liturgia cristiana. Es un día entre el ayer y el mañana.  Un día sin Dios, sin Palabra, sin Voz, sin Futuro. Hemos ejecutado el Amor. Punto. Todo se tiene que repensar, resentir.

Dicen que el incendio de Notre Dame es una metáfora de una Europa cristiana hecha cenizas: en toda la ciudad de Lovaina, Bélgica,el día de Año Nuevo se celebró una única Eucaristía en una iglesia pequeña y casi vacía…cada varios meses se cierran parroquias a un ritmo vertiginoso en los Países Bajos. No hay apenas estudiantes de teología europeos en la gran universidad católica de Lovaina…la segunda más antigua de Europa.

Me siento con las matriarcas y hermanas del Antiguo y Nuevo Testamento y con mis hermanas y amigas cristianas, en un círculo de duelo hasta el amanecer. Necesitamos sentir la muerte para en unas horas decidirnos a correr hacia la luz.

Pero ahora, necesitamos pensar y sentir por qué estamos como estamos y soñar juntas hacia dónde queremos ir.

A nosotras, el sábado santo no nos va a robar el futuro. Tampoco se lo robó a El. Ahí, en ese dolor y vacío siempre nace la aurora. La luz es luz porque hay noche y oscuridad. Cada cosa a su tiempo.

Muchas no queremos que pase el tiempo de nuestra vida sin ver respeto y colegialidad. No queremos perder el don de la vida y de la vocación cristiana porque unas personas no nos valoren, no nos hagan sitio.

No queremos ese sitio. Necesitamos ocupar el nuestro con dignidad y firmeza. Y desde nuestro sitio, media humanidad recuperada, organizar juntos y en colegialidad decidir la acogida y empoderamiento de cientos de miles de personas en éxodo a causa de políticas, economías y religiones sesgadas.

Silencio habitado. Duelo con esperanza. Hermanas sabias y llenas de amor, salid de las catacumbas y empecemos a reconstruir la comunidad de Jesús, con los y las jóvenes con los niños y niñas. Dejemos que ell@s nos enseñen, ya veis quien nos moviliza para un cambio en la lucha por el cuidado del planeta.

Basta ya de matar la tierra, la madre sabiduría y la esperanza ¿Cómo seguir? Te hablo desde la intemperie. Tampoco yo sé cómo. El Espíritu de Dios nos guiará. Lo creo.

No hemos hablado del dolor y la muerte de toda la humanidad, pero sí de la mitad de ella, y una mitad tan valiosa que repercute en todo.

Os invito a pasar el día en una actitud silenciosa de escucha, recordando así con respeto a todas las víctimas de injusticias y abusos. Y suplicar luz.

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