El arzobispo de Washington, un nuevo cardenal afroamericano

Nació en Chicago en 1947 de unos padres trabajadores que pronto se divorciaron. Se convirtió al catolicismo con 11 años
Tras ese primer empujón se convirtió desde hace dos décadas en una persona muy influyente entre los católicos americanos a pesar de haber sido boicoteado por los sectores más tradicionalistas de la Iglesia
Fue el primer obispo negro en convertirse en presidente de la conferencia episcopal en el año 2002

Isabel Gómez Acebo. religion digital

En estos momentos de elecciones presidenciales en los Estados Unidos y con la Iglesia muy dividida entre los candidatos es interesante conocer la figura de un reciente nombrado cardenal. Se trata de Wilton Gregory, arzobispo de Washington, un obispo afroamericano, el primero de su raza que se hizo famoso cuando cargó contra el presidente Trump por haber mostrado una Biblia en la Iglesia episcopaliana de San Juan, situada frente a la Casa Blanca, cuando su ruta fue despejada gracias a los gases contra los manifestantes que protestaban por la muerte en manos de la policía de George Floyd, un varón negro. Sus argumentos también incidían en la idea de que las iglesias cristianas no deberían ofrecerse para ser manipuladas por el presidente Trump.

Nació en Chicago en 1947 de unos padres trabajadores que pronto se divorciaron. Se convirtió al catolicismo con 11 años y más tarde decidió hacerse sacerdote. Se ordenó con 25 años y fue nombradoobispo con 36, uno de los más jóvenes de la historia de los Estados Unidos. En el interregno sacó un doctorado de liturgia en Roma.

Protegió su persona el cardenal de Chicago, Joseph Bernardin, gran defensor del concilio Vaticano II que, viendo sus virtudes, pensó en la posibilidad de que escalara muchos peldaños en la carrera eclesiástica. Tras ese primer empujón se convirtió desde hace dos décadas en una persona muy influyente entre los católicos americanos a pesar de haber sido boicoteado por los sectores más tradicionalistas de la Iglesia. Fue nombrado arzobispo de Atlanta en 2015 y de Washington en el 2019, cuando revelaciones de abusos sexuales contra el cardenal McCarrick hicieron que el Papa lo destituyera.

Fue el primer obispo negro en convertirse en presidente de la conferencia episcopal en el año 2002, un año nefasto para la Iglesia cuando el Boston Globe reveló los abusos a menores de los clérigos. A él le correspondió imponer la tolerancia cero para todos cuando el cardenal Burke, azote actual del Papa Francisco, no quería que se incluyera a los obispos.

Es muy interesante conocer que en siete años el Papa ha nombrado a 73 cardenales, un número muy alto cuando actualmente son 129 los que pueden votar en el cónclave. Este porcentaje pone de relieve la dificultad de que, cuando muera Francisco, sea elegida una persona que eche para atrás sus reformas. Desde luego Wilton Gregory no será una de ellas.

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