Una historia contada por hombres

María José Encina Muñoz, Hermana Comunidad Adsis. redes cristianas

Hace sólo algunas semanas realizando un trabajo de síntesis sobre el libro del Génesis, cometí un error, uno grave, y que creo que no nos pasa a pocos, a pocas. Cuando escribí sobre la misericordia de Dios en la constitución del Pueblo de Israel, no nombre a ninguna mujer. Es como si Sara, Rebeca, Agar, Raquel, hubieran desaparecido de mi conciencia, y realmente, en cierto modo si desaparecieron, las tenía profundamente en mi corazón, pero no me parecieron significativas para colocarlas en mi trabajo. Cuando mi profesora me hizo ver esto, me dolió el alma, ¿cómo me podía pasar eso a mí?, conversando con una amiga, y después de haber reflexionado sobre esto, pensé, claro, es que cuando contamos la historia, no hablamos de las mujeres.

Sólo nombramos a Abraham, Isaac, Jacob, José, como si la historia de Dios sólo fuera desde los hombres, la pregunta que surge es ¿Porque hemos contado esto así?, ¿Es que Dios sólo eligió hombres? ¿Es que ellos son más importantes? ¿Quién nos ha contado la historia?, ¿Si la hubieran contado mujeres (tradicionalmente hablando) las hubiéramos excluido? Las preguntas son muchas. Creo sinceramente que nuestra historia de salvación se encuentra narrada por hombres, y esos hombres, como aquellos que continuaron, han obviado la propia elección de Dios, que ha sido la de hombres y mujeres. En el comienzo de la tradición bíblica nos presenta este problema. Cuando hablamos acerca de la creación, obviamos el primer relato, y nos situamos inmediatamente en relato de Adán y Eva, es cómo si la parte del capítulo 1, donde dice “Hagamos a los seres humanos a nuestra imagen, según nuestra semejanza (Gn 1;26) “Y creó Dios a los seres humanos a su imagen, a imagen de Dios los creó, varón y mujer los creó” (Gn 1;27) Si podemos ver, es tan importante los dos versículos que la repetición de palabras refleja la importancia de lo que allí se suscita, la creación es clara. Hombre y mujer. Luego, cuando vemos el relato de Adán y Eva, tiene mucha fuerza el mal acarreado por Eva, al llevar al hombre a ser tentado, pero el hombre estaba junto a ella, acá la relevancia del texto no es cómo Eva comparte su manzana con Adán, sino cómo ante la tentación de la serpiente, ambos quieren ser como dioses, conocedores del bien y el mal (Gn 3,4).
Me parece que obviar la importancia a nuestro conocimiento, valor, y sentido espiritual que tiene la ausencia de las mujeres en la tradición bíblica, nos debe llevar a cuestionarnos si ello, tiene relación con el rol que hoy se le otorga a las mujeres en la Iglesia. Ciertamente, el rol que cumplimos las mujeres representa un cambio social siendo la Iglesia parte de la sociedad, por lo cual es parte de lo que experimentamos hoy, sin embargo, en nuestro caso específico, es una falta mayor, puesto que, en las escrituras, desde donde vivimos nuestra fe, y la religión que profesamos la mujer cumple el mismo rol que los hombres, desde el origen de la vida, la profecía, la audacia evangélica y la misión. Incluso si quisiéramos relevar el rol de la mujer, podríamos decir que Dios eligió una mujer, para que su propio hijo naciera, y fue esa mujer la única que en compañía del apóstol Juan y junto a María Magdalena, permaneció en la cruz cuando los demás por miedo se escondieron.
Quisiera relatar de manera sucinta sobre el rol de la mujer en la biblia, mostrando algunas mujeres, de manera que nos permita abrir nuestra sed de la bendición que Dios nos ha otorgado. Así poder también preguntarnos y cuestionarnos en base a las escrituras ¿cuál debería ser el rol de la mujer hoy en nuestra iglesia?
Cuando se narra los orígenes de la creación que es parte de nuestra fe, como ya decía en el comienzo, silenciamos el rol fundamental que Yahveh otorga a las mujeres y lo que establece en ellas, las mujeres son (y somos) parte principal de la bendición de Dios. En el caso de Sara, en el encuentro en Mambré (Gn 18) la pregunta de Dios es; ¿Por qué se ha reído Sara? – que exclama- ¿Cómo voy a ser madre siendo tan vieja? – a lo cual Yahveh señala- ¿Hay algo difícil para el Señor? El año que viene por estas fechas te veré de nuevo y Sara tendrá un hijo (Gn 18,13-14) La descendencia es crucial para el pueblo, es la forma en la que se manifiesta la bendición de Dios, en ella, la descendencia, las mujeres también son testimonio vivo y anuncian profecías. La presentación sigue con Rebeca y con Raquel. Se encuentra el caso de Agar, la sierva de Abraham, que es madre de Ismael junto a Abraham, y Sara ella también es bendecida por el Señor, guardándole la vida, cuando ella se deja morir en el desierto (Gn 21, 14-21). ¿Quiénes son hoy en nuestra iglesia, las mujeres que nombramos por permitir la bendición de Dios?
Pero también en libro del Éxodo veremos como el rol de las mujeres lo cambia todo, ya no solamente es la bendición de dar la vida sino de protegerla, poniendo en riesgo la suya propia. Esto lo podemos leer al comienzo del libro, cuando las parteras desobedecen la orden del Faraón, también cuando Miriam la hermana de Moisés lo salva poniendo al niño en un cesto y colocándolo en el rio. Luego en el encuentro sostenido con la hija del Faraón, finalmente deciden proteger la vida de Moisés. Podemos nombrar cuatro mujeres distintas, unos con hombres, otras sin, pero en todas actuó Dios, para poder cumplir su bendición. ¿Quiénes son hoy en nuestra iglesia las mujeres que reconocemos como aquellas que han dado su vida para que Dios actué?
Podemos encontrarnos mujeres que por su actuar fueron profetas, ejercieron el cuidado del pueblo y anunciaron la gloria de Dios. Sólo por nombrar, podemos leer el libro de Rut, Judit, María la profetiza, y Ana la madre de Samuel. Sólo por nombrar algunas.
Creo que uno de los errores que hemos cometido es atribuirle un rol a la mujer que sólo es de servir, ayudar, y los hombres en imitación de Jesús de Nazareth estar a cargo. Hemos confundido la crianza como servicio, dejando de lado estos otros roles que la mujer realiza en las sagradas escrituras. A la luz del nuevo testamento, quisiera resaltar la actitud de algunas mujeres, que mantuvieron una relación estrecha y profunda con Jesús, y nos llevan a replantearnos el rol de la mujer hoy en la iglesia.
El primero y más fundamental es María. En esto hay vasta literatura, sobre la importancia de María en la vida de Jesús. El primero y fundamental la elección de Dios a una mujer, ya hemos visto el rol que cumplieron las primeras mujeres, pero en este caso el anuncio es directo, el ángel le anuncia a María que será madre del salvador. Me parece que es hermoso relevar la libertad que hay en el acto, pues es una propuesta, el diálogo ciertamente estremece el corazón. Luego no solamente es la importancia de María, que permite a través de ella se manifieste la naturaleza humana de Jesús en todo su esplendor, sino que tenemos que reconocer que las características de María hacen ser a Jesús quien es. Dios confía plenamente en María y en José, para ser la madre y el padre de Jesús. No podemos desconocer las enseñanzas, y en esto quisiera detenerme, y hablar sobre el magníficat.
Primero esa oración de agradecimiento es una oración antigua, la primera vez que aparece en las escrituras lo podemos encontrar en el texto de Samuel cuando Ana lo proclama. Sin embargo, las palabras que ahí podemos encontrar son de profunda verdad y radicalidad. “Derribó del trono a los poderosos y engrandeció a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y a los ricos los despidió sin nada” (Lc 1,52-53) Ciertamente María es heredera de un Dios liberador, que cambia nuestra historia y que no podemos desconocer en él los elementos políticos que suscitan, sobre todo cuando pensamos el contexto de opresión que vivía el Pueblo de Israel, más aún en los tiempos de Jesús. Este niño que crecía “en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.” (Lc 2,52)
Cuando escudriñamos en los evangelios, y vemos las parábolas, la cercanía de Jesús con las personas, su atención especial por las mujeres, no podemos alejarnos del rol fundamental que cumplió María en esa educación, y en esa forma especial de ver el mundo.
Y finalmente, aunque podría nombrar a muchas más, pensando en el tema que estamos reflexionando, me parece fundamental tocar el papel de María Magdalena. Si bien ya conocemos la historia de María, creo que hay una parte del evangelio que no terminamos de poner toda la atención, y las repercusiones que debe tener el día de hoy. Cuando ya ha pasado la muerte de Jesús, en Juan, en el capitulo 20, María tiene un encuentro profundo y personal con el Maestro, pero aquí surge un mandato esencial, luego de que María puede reconocerlo, Jesús la envía a la comunidad para decirles lo que ha visto, a partir de aquí se expresan con claridad dos cosas. La primera persona en ver a Jesús resucitado es una mujer, pero no sólo eso, la primera enviada a predicar, anunciar, esta resurrección es mujer. Eso, nos debería iluminar, con mucha fuerza, el rol que hoy ocupamos. ¿Si Jesús otorgó no solamente contemplar el misterio de la resurrección a una mujer, sino que además la envío a su propia comunidad de apóstoles, no tendríamos que pensar una nueva forma de ver las responsabilidades de la mujer al interior de nuestra iglesia?

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