A José María Castillo, teólogo

Jose Arregi. Umbrales de luz

Amigo y admirado José María Castillo:

El pasado día 24 de abril publicaste en tu blog de RELIGIÓN DIGITAL un artículo en el que comentas nuestro libro Después de Dios. Otro modelo es posible que (por simple desliz, suponemos) atribuyes a Roger Lenaers. En él viertes algunas expresiones que me parecen inadecuadas y que quiero comentar (dejando de lado el calificativo de “sabiondos” que nos aplicas –otro desliz, suponemos–).

  1. Somos seis autores/autoras distintas (por orden alfabético: José Arregi, Carmen Magallón, Jacques Musset, Mary Judith Ress, José María Vigil, Santiago Villamayor) con sensibilidades y perspectivas propias, no siempre coincidentes, y que no admiten fácilmente los juicios en bloque que viertes.
  2. Coincidimos, sin embargo, en que el teísmo entendido como afirmación de un “Dios” representado tradicionalmente como el Ente supremo y causal, omnipotente y omnisciente, diferente o separado del mundo y dotado de atributos demasiado antropomórficos, hoy resulta incompatible con la visión científica de un universo sin límite espacio-temporal, evolutivo y en constante proceso de autocreación, del que esta especie humana que somos y a la que pertenece Jesús de Nazaret no constituye ni el centro ni el fin.
  3. Pensamos, por ello, que nos hallamos en una encrucijada histórica en la que se nos abren tres alternativas: a) Seguir aferrados a esa imagen de Dios concebida básicamente en Sumeria hace unos 7000 años y todavía vigente en el magisterio oficial y en el imaginario popular, así como en la teología predominante; b) Dejar de utilizar el término “Dios”, al menos hasta que dicho imaginario común persista; c) Superar radicalmente el imaginario tradicional y pasar de la imagen teísta de “Dios” a la afirmación de Dios como Misterio fontal y eterno de todo. Nosotras solo descartamos la primera opción, que por lo demás consideramos contraria no solo a la cultura actual, sino a la inspiración de fondo de la Biblia y de las enseñanzas expresas de las grandes místicas y místicos de la tradición cristiana y de otras tradiciones religiosas.
  4. Nuestra posición tal vez sea “ambigua”, como dices. Pero todo lenguaje sobre Dios lo es, lo ha sido siempre. Y, sea como fuere, no se trata en nuestro caso de una posición de “abandono o incluso negación de Dios”, ni es nuestra intención buscar “escapatorias” ni “maquillar” ningún ateísmo, sino más bien pasar de “Dios” a Dios o dejar a “Dios” por Dios, ya le asignemos este nombre u otro o ninguno.
  5. Reivindicas como “imprescindible para poder ser cristiano hoy” el binomio “trascendencia-inmanencia”. Nosotras pensamos, más bien, que Dios, Misterio o Presencia o Realidad fontal, es más allá de la oposición expresada por los términos “transcendente” / “inmanente”, más allá, por lo tanto, del monismo panteísta y del dualismo teísta. Por ejemplo: aquello de “en El vivimos, nos movemos y existimos” que los Hechos de los Apóstoles ponen en boca de Pablo en el Areópago de Atenas (Hch 17,28) ¿expresa transcendencia o inmanencia? O cuando San Juan de la Cruz afirma que “Dios es la sustancia del alma” ¿significa transcendencia o inmanencia? Los ejemplos son innumerables, como sabes. Las palabras y sus significados no agotan a Dios ni nos atan a nosotros.
  6. Por eso, afirmamos que Dios es “no-teísta” o “transteísta” en el sentido señalado, de manera similar a como tú, desde tus años jóvenes, has reivindicado que el “Dios de Jesús” (solo él, según tú) es “no-religioso” o “transreligioso”, para escándalo de muchos tanto ayer como todavía hoy.
  7. Nos reafirmamos como discípulas y discípulos de Jesús, y queremos vivir en el siglo XXI su Evangelio liberador, su espíritu viviente más allá de la letra y de las instituciones religiosas católicas que ahogan la vida. E intentamos decirlo –sabiendo que nunca lo conseguiremos– con palabras y en paradigmas coherentes con la cosmovisión, las ciencias, la cultura de hoy. Como lo has hecho tú, José María, en tu larga y fecunda vida, en medio de incomprensiones y condenas dolorosas por parte de los tuyos, de la institución eclesiástica.

Caminamos por una teología libre, gozosa y en paz.

Aizarna, 14 de mayo de 2021

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