La «tijera» sigue cortando el ascenso de la mujer en la Ciencia

Solo el 33% de los investigadores de todo el mundo son mujeres

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JOSÉ A. GONZÁLEZ. EL CORREO

«Las mujeres no van a llegar, ya están». Estas palabras las pronunció una apasionada de las ciencias, tanto que fue la primera mujer en investigar sobre biología molecular en España. Además, lo hizo en una época donde el papel de ellas estaba relegado al hogar. Su nombre es Margarita Salas y es una de las grandes científicas españolas de toda la Historia.

Ochenta y cuatro años después de su nacimiento y casi tres de su fallecimiento, muchas mujeres han seguido los pasos de Salas. «Ahora se ve con mayor naturalidad que haya mujeres investigadoras», explica Francisca Puertas, vicepresidenta de la Comisión Mujer y Ciencia (CMyC) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Sin embargo, solo el 33% de los investigadores de todo el mundo son mujeres, según el último informe de la UNESCO sobre ciencia. En el caso de España, la proporción de mujeres en el conjunto del personal investigador en España ha aumentado hasta el 41%.

Mayor relevancia y visibilidad que se ejemplifica en la persona que comanda el CSIC: Rosa Menéndez. Licenciada en Química orgánica en la Universidad de Oviedo es la primera mujer que preside este organismo desde 1937 o lo que es lo mismo, desde su fundación.

A pesar de este liderazgo, el fenómeno de la «tijera», un efecto que perjudica a las mujeres a avanzar en su carrera científica, sigue presente. «Hay más mujeres que hombres que estudian grados universitarios, incluso acaban más, pero al llegar a un puesto, curiosamente, son menos», señala la vicepresidenta de CMyC. En el año 2020, los últimos disponibles, el porcentaje de científicas contratadas predoctorales en el CSIC es el más bajo (50.5%) de los recogidos en los últimos 16 años.

No obstante, el número de mujeres investigadoras de plantilla ha aumentado ligeramente respecto al año anterior, situándose en un 36,2%. Una cifra que crece hasta el 42% si se incluyen las investigadoras distinguidas, Ramón y Cajal, postdoctorales y predoctorales. «No somos capaces de llegar a una situación de equilibrio», denuncia Puertas.

Por su parte, el índice del techo de cristal global se mantiene en 1,35. Es una cifra que, aunque indica que el CSIC es más igualitario que la media de los organismos de investigación europeos, supone una cierta paralización del descenso de la desigualdad registrado en los últimos años. Además, el informe señala como «muy preocupante» la caída en el número de tesis doctorales defendidas por mujeres en el CSIC, que pasó de representar el 51,6% del total el año anterior al 45,97% en 2020

«Muy preocupante»

Una preocupación que se viene monitorizando desde hace dos décadas con la creación de la Comisión Mujer y Ciencia encargada de «alcanzar la igualdad de género en la investigación en el CSIC». Entre sus misiones está asesorar a la presidencia de estas desigualdades. «Se ha mejorado muchísimo en estos veinte años», detalla Puertas, «pero es cierto que queda mucho trabajo por hacer», añade.

Uno de los primeros pasos para lograr la igualdad llegó en 2013 con el primer Plan de igualdad entre mujeres y hombres en el CSIC. Una hoja de ruta encaminada a borrar la brecha en materia de igualdad en el organismo científico, plan que se actualizó en 2015 con el segundo documento y que «ahora se está trabajando en el III Plan de Igualdad», avanza Puertas. «Se presentará en primavera», apostilla.

Tras diez años de vigencia, el II Plan de Igualdad no ha conseguido que el talento femenino investigador se iguale con el masculino o que decaiga la tasa de abandono de las mujeres en etapas cada vez más tempranas de la carrera científica. «Soy optimista», contrapone Puertas.

«Debemos trabajar en el fomento de las vocaciones científicas desde las edades más tempranas, solo así aseguraremos un futuro equilibrado e igualitario, garantizando que todo el talento posible, sin sesgos de género, enriquezca nuestro sistema de ciencia y tecnología», avanza Rosa Menéndez, presidenta del CSIC, en el informe ‘Mujeres investigadoras 2021’.

Para ello la comisión que, además, preside ha presentado un decálogo de acciones positivas para reducir la brecha de género existente en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. «Somos pioneros en buscar la igualdad, pero todavía hay que conseguirlo más», apunta Francisca Puertas.

Estos diez puntos se centran en la incorporación de mujeres al mundo investigador y también la promoción posterior. «Tenemos que trabajar en los colegios y en los institutos para comenzar a lograr desde ahí la igualdad», destaca. «La curiosidad no tiene género».

En España, solo un 16,3% de los adolescentes de 15 años prevé dedicarse profesionalmente al área STEM y, de ese porcentaje, solo el 4,2% son alumnas. Las mujeres son mayoría en el Bachillerato (53,8 %), sin embargo, solo el 47,3 % de ellas se decide por las ciencias, según datos del informe «Igualdad en Cifras», elaborado en 2021 por el Ministerio de Educación. «Tenemos que empezar a normalizar el hablar de mujeres investigadoras», sentencia Puertas.

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