Araceli Caballero . alandar.org
Dos libros de Txell Feixas nos hablan de mujeres que están desafiando las reglas del juego en Oriente Próximo y Asia, dos territorios que raramente identificamos con el feminismo. Sin embargo, allí, las mujeres y sus luchas también están, poco a poco, conquistando espacios y llevando a cabo “toda una revolución”.
“En un momento en que, afortunadamente, se habla y se escribe tanto de mujeres, puede ser interesante abrir un poco el foco y colocarlo sobre una región, al otro lado de la Mediterránea, que de manera menos mediática está protagonizando, también, toda una revolución”, dice Txell Feixas.
Mujeres valientes y Aliadas son historias de mujeres –y algunos hombres- de Oriente Próximo y de Asia que no se ajustan a lo establecido, a lo obligatorio, a lo normal, en una zona del mundo donde lo tienen especialmente difícil, relatadas por una mujer que tampoco pertenece a la mayoría estadística de los periodistas.
El primero relata historias de mujeres marcadas por una violencia impuesta: Fatma, Khadija, Hiyan, Alaá, Diala, Majd… casada una con su violador cuando aún es una niña; perseguida otra por un grafiti; sirvienta esclava una más; clandestinas o perseguidas.
La autora lamenta que estas vivencias retratan lo que aún puede ser, “desgraciadamente la trayectoria vital de una mujer” en la región, pero a quienes ella pone el altavoz es a quienes se rebelan –“cada vez son más”-, mujeres valientes que no se resignan al papel de víctimas. “No son víctimas del machismo –afirma- sino supervivientes feministas”. Mujeres rescatadas por ellas mismas, “pero también por otras mujeres potentes en una red de solidaridad, resistente y discreta”.
Lo construyen comunitariamente –Aliadas-, haciendo cuerpo, cosiendo redes, viviendo como en principio no les está permitido. Estas aliadas son un grupo de chicas de Shatila, el campo de refugiados en Líbano con resonancias de muerte, sangre y fuego: la masacre de Sabra y Shatila. Un campo de refugiados que se ha convertido en residencia permanente para miles de familias palestinas obligadas a vivir en condiciones penosas, expulsadas de su tierra, por generaciones.
En este contexto viven “las niñas de Shatila que desafían las reglas del juego”, como proclama el subtítulo. Las reglas metafóricas del juego social y las reglas literales del baloncesto, promovido por Majdi, un pintor de fachadas, un padre que no quiere para su hija la vida de opresión que impone el patriarcado.
No son las únicas que se alían. Kadria, una mujer siria del mismo campo, ha creado un equipo femenino de criquet. En otro rincón de Shatila, un grupo de chicas aprenden de la mano de jóvenes voluntarios el lenguaje audiovisual necesario para explicar historias con su móvil. Otras se reúnen en los bajos de un edificio para bailar dabke, una danza que nació para unir, con la música del laúd de Ahmad… En Amman (Jordania), otra joven, Lina Fayyad pone en marcha la primera academia de autodefensa para mujeres. Todo ello, entre amenazas y acosos, pero también entre sólidas redes tejidas entre vecinos y vecinas.
¿Quién es Txell Feixas? Según Gemma Ruíz, periodista que prologa la versión catalana, “una periodista valiente” que puede contarnos estas historias porque mira con los dos ojos y ve estas mujeres que “no se le hacen transparentes cuando se las ha encontrado en Beirut, en Gaza, en Rojava, en el Kurdistán iraquí, en Siria…”. Ella misma cuenta en la introducción de Mujeres valientes que en su pueblo, Sant Joan de Mediona, es la hija de Pere Valent (Pedro Valiente), la Pere Valenta Xica (la Pedro Valiente pequeña). Parece que le viene de herencia.
Ha sido corresponsal de TV3 y Catalunya Radio en Oriente Próximo durante largos periodos (ahora es corresponsal en otras latitudes), en los que ha creado lazos duraderos, mirando, tomando nota de la realidad entera, escuchando más que hablando.
Una experiencia que le ha permitido comprobar que hay una revolución en marcha –tal vez invisible, invisibilizada- en manos de mujeres que, si no encuentran su lugar en la sociedad, lo construyen. Que ha querido difundir en estos dos libros, el primero de los cuales acaba de ser llevado al escenario por el Teatre Lliure.
Quienes solemos verla en pantalla sabemos cómo trabaja: una libreta abierta sobre la rodilla, el bolígrafo en la mano, destapado, los ojos atentos, abiertos de par en par, como quien mira el mundo por primera vez y no quiere perderse detalle, como quien escucha con los cinco sentidos.
Acabo con la invitación con la que Gemma Ruiz termina el prólogo de Mujeres valientes (importante no saltarse los prólogos: a cargo de Gemma Ruiz Palà la edición en catalán y de Rosa María Calaf la edición en castellano), una invitación “a leer, a compartir esta lectura y a hacer repicar las campanas por todas las mujeres valientes que nos hacen hervir la sangre y que nos despiertan el instinto de curiosidad”.
Referencias:
Mujeres valientes. Prólogo de Rosa María Calaf. Traductora Ana Camallonga. Ediciones Península, 2021.
Aliadas. Las niñas de Shatila que desafían las reglas del juego. Traductora Rosa María Prats. Ed. Capitán Swing Libros. 2025
