
Matilde de Torres Villagrá. Desde elVacio
Te invito a parar. Cada día ten un rato para quedarte en quietud y asentarte en tu centro. Unos instantes de descanso, no hay búsqueda, no hay preguntas, no hay objetivo más allá de este momento. Unos instantes de quietud, sin historia, sin futuro, sin tiempo.
Lo quieto manda en lo inquieto, dice el Tao. Dedica unos minutos cada día para entrar en lo quieto, donde todo cabe, donde nada sobra. Lo quieto sostiene todo el movimiento de la vida, TODO, no hay distinción, no hay preferencia ni rechazo, todo cabe en lo quieto.
Sitúate ahí sin más pretensión, sin más intención. Perder el tiempo carece de sentido cuando se está en la eternidad.
A través de ti, lo quieto se hace evidente, armonizando, pacificando la vida. La vida Una fluye a la manifestación de lo múltiple.
Te invito a parar, soltar las armas, rendirte y descansar. Permítete sentirte acogido sin condiciones, lo quieto no exige nada, no pide nada, no juzga… eso es Amor. Todo está sostenido por el Amor.
Te invito a entrar cada día en la amplitud de tu centro, soltarlo todo y descansar. Descansar en el Amor.