La dimensión Profética en la Biblia III: Profetisas en el Nuevo Testamento. Maria Luisa Paret y Pilar Gómez

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Maria Luisa Paret y Pilar Gómez. mujeres y teologia

Ana (Lc 2,36) – 5 a.C.

Estaba continuamente en el Templo. Después de ver al bebé Jesús “hablaba del niño a todos los que esperaban la liberación de Jerusalén”. No se nos dice lo largas que eran sus profecías ni el lugar que ocupaba en el Templo, ni si ella profetizaba a personas individuales o a grupos. Las mujeres podían entrar en el atrio de las mujeres pero no podían pasar más adentro del Templo, donde sólo entraban los varones israelitas purificados mediante ritos.

Suponemos que Ana profetizaba de forma regular, pero no se puede probar que las profecías fueran más que declaraciones acerca del nacimiento del Mesías a los que pasaban por allí. No hay indicios en la Biblia de que profetizara al frente de asambleas ni que lo hiciera como parte de los servicios del Templo.

Las hijas de Felipe (Hch 21,9) – 62 d.C.

Profetizaron en los primeros días de la Iglesia. Aparecen sin nombre. No sabemos el número, ni lo que profetizaban, ni dónde, ni cuándo, ni a quién.

Febe (Rom 16,1-2) – 57 d.C.

Diaconisa de la iglesia de Cencreas. Pablo la nombra como mujer consagrada y reconoce su autoridad.En el N.T. la profecía levanta de nuevo su voz: Zacarías e Isabel, María, Simeón y Ana, son iluminados por el Espíritu Santo. Juan el bautista, el Precursor, predica la conversión y la venida del Reino. Es el Mesías en persona esperado como profeta. Su predicación está más cerca de los modelos proféticos que las enseñanzas de los rabinos. El Hijo Único no recibe desde afuera la verdad que predica sino que la Fuente está dentro de sí mismo. La proclama con autoridad cosa desconocida hasta entonces. Su revelación es el mensaje del Padre. Su Iglesia tendrá la asistencia del Espíritu Santo.

En los tiempos apostólicos Dios continúa hablando por boca de personas/profetas para dar a conocer su voluntad. Profetas de Antioquía (Hch 13,1-8), don de la profecía (1 Cor 14,3). El autor de la Didajé indica los signos por el cual puede ser reconocido.

El N.T. se cierra con un libro profético: Apocalipsis de san Juan, que narra las luchas y las victorias del nuevo reino mientras se espera el regreso de su Jefe en la consumación de todas las cosas. (Juan declara a Jesús el Jefe de los reyes de la tierra. Es el Alfa, el Jefe superior)

Os animamos a que busqueis en la Biblia y leais a estas mujeres…!!

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