SEMANA SANTA 2020 SEGUIR EL RASTRO DEL PERFUME: JUEVES SANTO

capilla-barcelo-juan-pellicer-e1586362612201
creditos de la imagen

espiritualidad integradora cristiana

Breve introducción:

Este es un tiempo para recuperar la mística de los sentidos, bajar al corazón y entrar en lo sagrado de todo. Esta es la razón para meditar y reflexionar de otra manera. Es un tiempo apropiado para volver a casa, por dentro, enraizados en lo que nos sustenta, altos y fuertes, sin miedos, seguros de nuestra identidad, en contacto con nuestro hogar. Lo necesitamos.

Los pueblos indígenas nos enseñan la mística de la naturaleza. Es la mística que orienta nuestra consciencia hacia una actitud de reverencia hacia la tierra, hacia el Planeta y desde ahí hacia todo. Este es también un tiempo para descubrir a la naturaleza como parte de nosotros mismos.

Tener este tipo de experiencias reestructura nuestro siquismo. Todo adquiere otra dimensión, que incluye la sagrada, no sólo la económica, financiera, tecnológica incluso religiosa…

Esa actitud de respeto hacia la sacralidad de todo, actitud contemplativa, no significa pasividad sino acción reverente, acción de intimidad con todo, de saberte, sentirte, tratar y tratarte como parte de todo y todos.

El contexto de hoy es un resumen de toda la enseñanza y vida comprometida de Jesús. Cada gesto, cada palabra es una aclaración, alta y clara, de quien es El y de cómo se nos invita a ser y a vivir como sus discípulos. Estamos con ellos, también en este tiempo difícil, formando parte de la mesa de la comunidad, a la que todos llegamos después de andar un largo camino.

Juan 12, 1-9, relato muy iluminador para enfocar un inicio de Pasión desde aspectos que incluyen mentalidades menos patriarcales, más al estilo de la intencionalidad de Jesús. Por ello, es muy importante entrar en los gestos, además de escuchar  las palabras, y en el significado  de estos gestos en el momento histórico y en la cultura donde todo ocurrió.

Algunas notas exegéticas:

Betania es el lugar de la comunidad de Jesús.  Su lugar de refugio, descanso, retiro y amistad entrañable. Es en la comunidad de Jesús donde la vida ha vencido a la muerte.

Marta representa a la comunidad donde el amor se traduce en servicio.

Lázaro está presente en la comunidad, lugar de la presencia del Abba y de la muerte vencida.

María representa a la comunidad en su relación íntima con Jesús. Su gesto muestra su agradecimiento por el don de la vida; el precio del perfume es símbolo de su amor sin medida. Asume el papel de Esposa respecto a Jesús, el Esposo (Juan 3, 29). Lenguaje simbólico de la relación personal, de Dios con su pueblo.

El perfume simboliza el amor de la comunidad por Jesús; “le secó los pies con el pelo” (Cantar de los Cantares 7,6). “La casa se llenó…” el ambiente de la comunidad se llena de la fragancia del amor/Espíritu.

Judas pretende oponer los pobres a Jesús. Le molesta el perfume/amor derrochado porque impide su provecho personal.

Podemos ver un gesto: perfumar los pies de un caminante, al final de su trayecto. Perfume es agua con aromas de la naturaleza, con sus efectos sedantes y agradables en los sentidos, especialmente reconfortante en los pies. Los pies del Maestro, el que anduvo el áspero sendero hacia la libertad abriéndonos camino.

 Ella ha recibido de él esa impronta, y ese perfume que ella le ofrece es un modo de decirle como recibe ella su presencia: su perfume, su amor, su entrega. El perfume simboliza amor y gratuidad. El gesto, por lo “diferente y sensual” nos invita a contemplarlo.

Contemplar no sólo con los ojos, también con los otros sentidos:

-¿Qué ve? A un hombre justo, bueno, abatido por la persecución de una religiosidad intoxicada por el miedo y el poder. A un ser humano que sufre y al que ella ama porque le ha enseñado como encontrar su propio camino de libertad…

 -¿Qué toca? Conforta los pies de un peregrino exhausto. Unge con su aceite-perfume al que ha devuelto el sentido a su vida.  Toca con ternura al que no le pide sacrificios o donativos o rezos…sino que le ofrece un proceso de crecimiento interior que la capacite para ser una mujer libre, empoderada y vulnerable al dolor más allá de ella misma.

-¿Qué oye? Esta pregunta es difícil. Supuestamente oye conversaciones de todo tipo.  En este caso Judas representa la criticonería de los hipócritas. Pero más allá de ese capítulo tan usado en este tipo de celebraciones quisiéramos entrar en lo que el cura de turno no suele entrar: en lo que ella escucha por dentro a través de esa intimidad que se ha establecido entre ellos Según otros textos ella asume el papel de esposa, es decir, de persona íntima.

Se toca así un tema: el de la “oración afectiva”. Podemos hacer meditación en silencio, leer y meditar la Palabra, pero todo esto si no se hace desde una experiencia de amistad e intimidad, no intimismo, puede resultar frío y fácil de dejar porque casi no engancha y si es así, es difícil ser constantes.

Mucha gente deja de orar justo a las puertas de empezar a disfrutar de esa relación afectiva que no tiene nada que ver con escuchar música y sentirme a gusto. Es mucho más.

Y, este año, es diferente. Los gestos de Jesús están prohibidos; un dolor inaudito está estremeciendo la humanidad: no nos podemos acercar, no podemos com-partir el pan ni beber de la misma copa. Gestos que se convirtieron en litúrgicos ahora están prohibidos.

¿Hay algo que sí podemos hacer?

Sí. Inhalar la fragancia del perfume y expulsar cualquier sentimiento o emoción que trate de teñirlo de negatividad.

Este año, como en los orígenes,  debemos estar “en modo” cenáculo y catacumba. Estas experiencias dieron  lugar a las iglesias domésticas. Una oportunidad para estrenar este año y seguir, ya que la renovación del cristianismo, radica en este modo de hacer iglesia.

Unidos por el perfume recuperamos la mística de los sentidos, nos abrimos a la sacralidad de la vida en todo. Y desde esa fragancia, seguimos al Maestro, buscando algo que ningún virus pueda destruir ni impedir: el perfume del amor, del amado, de los que aman y amamos.

Y si puedes celebrar esta liturgia en el bosque, o en un jardín o balcón, imagina que la belleza que ves es el Templo de Dios, lleno de vida, preparado para encender pasión y el gozo por la vida y preparado a ofrecer sus recursos sólo si empezamos a ser Uno con el todo.

Hoy recordamos a aquellos que a causa de la pandemia no podrán sentarse a  nuestra mesa de Jueves Santo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s