RACA & MORÉ

Dolores Aleixandre. un grano de mostaza. religion digital

Lo avisa el Evangelio: nos lo jugamos todo en las relaciones con los demás

No es una nueva marca de ropa,  ni el nombre de un gabinete de abogados: son  dos adjetivos que aparecen en el texto griego del sermón del monte según san Mateo: “Pero yo os digo que todo el que se enfade con su hermano será llevado a juicio; el que lo llame estúpido (raca) será llevado a juicio ante el sanedrín, y el que lo llame insensato (moré) será condenado al fuego eterno”  (Mt 5,22). Las traducciones varían pero el significado nunca es demasiado grave y está más cerca de expresar impaciencia por la necedad de alguien,  que de querer agraviarle con violencia. Quizá por eso nos resultan un poco desproporcionadas las sanciones que merecen esos mini insultos y no acabamos de tomárnoslas en serio. 

Sin embargo el asunto es de trascendencia y nos hace tomar conciencia de hasta qué punto el Evangelio nos  avisa constantemente y de mil maneras de que nos lo jugamos todo en las relaciones con los demás. Por eso más nos vale poner atención en ello y de ahí esta sugerencia práctica: como en el comienzo de curso casi todo el mundo renueva sus propósitos de cuidar un poco más su corporalidad y hacer más más ejercicio,  utilizaremos su lenguaje para estimular nuestra decisión de renovarnos en el   amor.

Empecemos por dar un suave masaje a nuestras cervicales: con frecuencia las tenemos anquilosadas, no giran convenientemente y no nos permiten ver lo que les ocurre a los de nuestra derecha o nuestra izquierda. Sigamos con movimientos giratorios  de los hombros para desbloquearlos: así, cuando nos toque llevar alguna carga ajena (real o simbólica), podremos hacerlo sin quejarnos. Los pies y piernas necesitan también ejercicios de  flexibilidad: tienen que permitirnos caminar al paso de los otros o detenernos si hay que prestar ayuda a quien se queda atrás por cansancio. La artrosis amenaza con frecuencia los dedos de nuestras manos y nos dificulta abrir los puños cuando los tenemos cerrados: unos estiramientos moderados pero frecuentes nos ayudarán a soltar ciertas cosas que agarramos con determinación: puede ser el tiempo, o el dinero, o  unos horarios inflexibles,  o cualquier otra cosa a la que se nos aferra el egoísmo o la tacañería.

Los ejercicios aeróbicos son también ideales para mantener activo el corazón: impiden con eficacia esos peligrosos coágulos – rencor,  envidia , tirrias varias- ,  que amenazan con detener la circulación de nuestro flujo vital.

Por ahora, quizá sea más prudente quedarnos aquí: por si alguien tiene agujetas, dicen que beber agua con una cucharada de bicarbonato da muy buenos resultados.

21 RS Septiembre 2021

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