Dos libros de memorias

Isabel Gómez Acebo. religion digital

Con pocos días de diferencia van a aparecer dos libros con las memorias del duque de Sussex por un lado y de Monseñor Ganswein, por otro. Las primeras van a ver la luz en Nueva York y las segundas en Roma. Mis lectores se sorprenderán que las relacione, pero tienen muchas cosas en común

            Harry, el duque de Sussex es el segundo hijo del actual rey de Inglaterra, Carlos III. Muchos segundones no se han resignado al oropel sin el poder y se han comparado con los primogénitos, una comparación en la que salían siempre mal parados. Harry se casó con una mujer que le abrió los ojos mostrándole otros caminos por los que podía discurrir su vida. No pudiendo aguantar por más tiempo la situación de ninguneo cambió los fastos de la corona de Inglaterra por el dinero y la popularidad que le daban los medios

            A Monseñor Ganswein le ha pasado todo lo contrario pues cuando abdicó Benedicto XVI perdió todo el poder que tenía como secretario del Papa y prefecto del Vaticano. No se resignó a esa pérdida y maniobró entre bambalinas hablando de la existencia de dos papas vestidos de blanco, el emérito y el auténtico, el contemplativo y el activo. Organizó entrevistas, cartas y conferencias de su jefe cuyas ideas contradecían las de su sucesor en la cátedra de Pedro. Se encargó de la publicación de un libro que firmaba Benedicto a medias con el cardenal Sarah lo que no era cierto y – tuvo que ser amonestado y defenestrado por el Papa Francisco – y organizó audiencias con los que no comulgaban con las ideas de Bergoglio. Ganswein y otros consejeros se llamaron la Regensburg Network y mantenían relación con el episcopado y los medios de la derecha de Estados Unidos. Era su manera de no soltar la brocha del poder

            Pero ninguno de los dos está satisfecho con el rumbo que han tomado sus vidas, pensaron que se les debía mucho más y que tanto la corona inglesa como el Vaticano son culpables de su falta de consideración. Sus memorias buscan revalorizar sus vidas, aunque sea atacando a las instituciones y personas con las que convivieron. Sacan a la luz memorias o documentos inéditos sin importarles el daño que van a conseguir

            Creo que la monarquía inglesa sale mal parada, aunque Harry está lejos y que el Vaticano debe aprender una lección. Los papas que dimitan no se pueden quedar viviendo en la ciudad pontificia – Benedicto XVI y el Papa Francisco han convivido durante 10 años con dos ideas de la Iglesia y del papado radicalmente distintas – porque es muy difícil cortar las lianas con el poder anterior que ostentaban y siempre quedan flecos sueltos

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