Tengo que hacer esta reflexión desde la perspectiva de mujer, porque ya hay varios exégetas varones que aportan sus diferentes y ricas perspectivas.
Siendo hoy un gran día para la iglesia, sigue siendo un día también de duelo para muchas mujeres, por razones obvias. El talento desperdiciado es un grito de la misma comunidad que pide más y diferente porque todo está organizado y liderado por una mentalidad demasiado patriarcal.
Vemos en las 3 lecturas como el Espíritu convoca, reúne, regala carismas… y en ningún lugar dice que separara a las mujeres al regalar sus dones y carismas para la incipiente comunidad.
¿Se quedan sin recoger y compartir los dones del Espíritu porque el espíritu de la ley, como en el AT, es más fuerte que la realidad de la llamada y la necesidad apremiante de la Galilea de hoy? ¿Acaso se espera una especie de resucitación de un modelo de iglesia obsoleto?
“Recibid el Espíritu Santo” ¿Quiénes?
Animo a toda persona a escuchar a la Santa Ruah en su corazón, y a ser consecuente con la invitación que reciba porque, ante la necesidad de vivir las Bienaventuranzas con urgencia, no tenemos tiempo de tanto discernimiento y prórroga para vivir al máximo lo que recibimos, lo cual se multiplica en cuanto se reparte.
A la hora de la verdad sólo se nos hace una pregunta muy adentro de nosotras, ¿estás en contacto con la Fuente? ¿Compartes el Agua? La gente tiene sed, por favor, no retrases poner en común lo recibido. Búscate una comunidad que te arrope y capacite para compartir todos tus abundantes dones. Déjate bendecir y empoderar por la fuerza del Espíritu que se derrama en abundancia sobre ti.
Veamos el texto, esta podría ser una de las diferentes interpretaciones que se le puede dar:
-Ya anochecido nos indica que incluso en las últimas horas de este primer día de la semana, el mismo día en que comienza la nueva creación, podemos recibir la fuerza del Espíritu. Aunque estemos en la tercera etapa de nuestra vida, estamos a tiempo.
-Puertas atrancadas indica el desamparo que sienten en medio de un ambiente hostil, y sabemos que el miedo indica inseguridad, consecuencia de no haber experimentado todavía a Jesús vivo ¿Quién atrancó tus puertas? Estás a tiempo de experimentarle aún así, porque él es la puerta.
Y es, en esas horas oscuras, y de cerrazón, habiendo anochecido en nuestra alma, que el Señor –va a sacarnos de la opresión, como al antiguo Israel de Egipto (Ex 12,42) y a los discípulos y discípulas del terror, después de la muerte escandalosa de Jesús.
Es un momento de iglesia difícil para las mujeres que se sienten llamadas a una participación más plena; es tiempo de puertas atrancadas, a pesar de que celebremos Pentecostés. No así según el evangelio.
¿Cómo gestionar que por un lado te sientas llamada y enviada y por otro te choques con la puerta en la cara? ¿Cómo canalizar la energía profunda que estar en contacto con la Fuente te da y la opresión en el pecho que provocan los continuos “noes” de los que no quieren compartir espacio, y se adueñan de todo?
Y, sí, necesitamos que Jesús se haga presente en el centro de la comunidad, donde están casi todos, Tomás llegará más tarde.
-Es en el centro de esa comunidad donde necesitamos que Jesús llegue y transforme el clericalismo en servicio, la arrogancia en respeto, la tradición en vivencia de fe. Porque ellos nos faltan al respeto más básico. Ya está aquí la IA para quedarse, con todo lo que conlleva, y la iglesia todavía no reconoce las palabras de Jesús, respecto al envío y la igualdad.
-Les enseña las manos y el costado: el que está vivo delante de ellos es el mismo que murió en la cruz. Es El quien les quita el miedo con su Paz, su Shalom que indica mucho más que ausencia de conflicto, es fuerza integradora para la vida.
Y en esta ambientación evangélica les dice que reciban su Espíritu. Será el Espíritu quien los capacitará para la misión, que arranca de recibir el nuevo soplo o aliento que, como el primero en la creación humana, hoy infunde la vida de Dios.
Esto significa nacer de Dios, estar capacitado para “hacerse hija e hijo de Dios” y como tales, acoger su legado y compartirlo, todas y todos.
¡Recibamos al Espíritu/Ruah!
Magda Bennásar Oliver, sfcc
